Las neuronas de la empatía son las llamadas Gandhi o de espejo
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las neuronas de la empatía

Neuronas espejo y empatía

Las neuronas de la empatía

Existen 100 mil millones de neuronas en el cerebro adulto. Cada neurona tiene entre mil y 10 mil conexiones. Las combinaciones neuronales exceden el número de partículas elementales del Universo.

¿Cómo abordar el estudio del cerebro?

Hoy en día se conoce menos del 10% del funcionamiento de este órgano de tan solo kilo y medio. Las neuronas espejo son un puente de unión para resolver la brecha que hasta ahora ha dividido a la ciencia y las humanidades.

Las neuronas de la empatía, un descubrimiento accidental

A principios de los años 90, investigaciones como las de Giacomo Rizzolatti y su equipo en el departamento de Neurociencia de la Universidad de Parma ayudan a ir desvelando este universo humano.

Con un scanner de resonancia magnética cerebral detectaron las neuronas que se activaban en un mono cuando abre una nuez.

Un miembro del equipo, que estaba hambriento, abrió también una nuez mientras era observado por el mono.

En el scanner se detectó que en el mono se estaban iluminando las mismas neuronas cuando éste, sin realizar ninguna acción, estaba mirando al humano abrir la nuez.

De este modo accidental, se descubrieron este tipo de neuronas motoras llamadas espejo. Su gran particularidad es que se activan al ver desarrollar una acción, siendo meros observadores.

Las neuronas espejo reciben este nombre porque actúan literalmente como espejos reflejando las sensaciones de los demás como si las sintiéramos en la propia piel. Por ejemplo, cuando sentimos la sensación de dolor al ver que alguien se cae ante nosotros, o la sensación placentera de alguien riendo.A través de las neuronas espejo nos estremecemos ante las interpretaciones de los actores de cine y de teatro, leyendo un libro o disfrutando de una retransmisión deportiva. Estas neuronas explican la cualidad natural del ser humano para establecer empatía con otros.

Las neuronas de la empatía no descansan

Nos pasamos el día interpretando el mundo en el que vivimos por medio de las emociones que vemos en los demás. Las neuronas espejo no descansan. Interpretan los más mínimos gestos corporales.

Nuestro cerebro se comporta como un radar andante. Para las neuronas espejo no hay diferencia entre lo que hace uno mismo y lo que hace otro. El conocimiento del otro se amplía y también sus intenciones, con las que no siempre hemos de estar de acuerdo.

Empatía no implica simpatía. Sin embargo, la cualidad humana de adoptar nuevos puntos de vista distintos a los propios enriquece. Es la mano invisible que permite extender nuestra sensibilidad a otro.

Así se explica la manera como aprendemos a sonreír, hablar, caminar o bailar. La empatía es un fenómeno que está presente en la naturaleza humana y que madura culturalmente. Cuando empatizamos con otro, sentimos su lucha en el existencial camino del vivir. Conectamos con el dolor de las pérdidas ajenas y con las alegrías.

La neuronas de la empatía tienen nombre propio

Vilayanur Ramachandran, uno de los pioneros en neurociencia, llama a estas células neuronas gandhi o neuronas de empatía.

Afirma que estas neuronas juegan un papel esencial en la estructura de la cultura, el desarrollo de las habilidades sociales, las redes sociales y el conocimiento.

Sostiene que cada vez estamos más cerca de borrar la separación del yo y del tú, como señalan los enfoques orientales tradicionales, configurando una civilización basada en la empatía.

Las neuronas de la empatía son ‘culturetas’

La cultura consiste en colecciones masivas de capacidades y conocimientos complejos que se transmiten de persona a persona a través de dos medios centrales: el lenguaje y la imitación.

Gracias a nuestra imaginación podemos comprender los estados emocionales de los demás simulándolo en nuestro cerebro y sintiendo lo mismo. La imitación es la base de las relaciones humanas. Es una sofisticada forma de inteligencia para entender a los demás y el mundo que nos rodea.

La cultura nos ha liberado de la genética al reforzar la capacidad de aprender los unos de los otros. El cerebro no ha cambiado en mucho tiempo, el cambio se ha debido a la adaptación genética que le dan a las células espejo un papel específico para acelerar los avances en comprensión, comunicación y aprendizaje.

Podemos influir en los demás con nuestra actitud, y darnos cuenta de esto conlleva una gran responsabilidad, la de observar qué estamos irradiando.

La vibración que emitimos deja una buena huella por donde pasamos.

Las neuronas de la empatía son evolutivas

Las investigaciones en neurociencia, biología evolutiva y desarrollo tecnológico desmontan las viejas consignas que han sostenido al mundo sobre la Naturaleza humana y su sentido evolutivo.

El sistema creado por instituciones gubernamentales, sociales, educativas y de empresa, ha de adaptarse a este avance si no quiere quedarse obsoleto y lejos de las personas a quienes representan.

Somos una gran familia extendida en evolución y naturalmente empáticos. Poniendo en acción nuestra verdadera esencia natural preparamos las bases para una civilización empática que naturalemente transformará el sistema en el que el mundo hoy se sostiene.

Estamos conectados para la sociabilidad, el afecto y el compañerismo. La empatía es opuesto a utopía. La empatía se basa en apoyar a los demás a ser y florecer.