Personalidad, carácter y temperamento. Los cuatro humores.
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Los cuatro humores

La personalidad es la suma del temperamento y del carácter.

En el comportamiento de las personas hay patrones fáciles y difíciles de cambiar. En estos tiempos, donde no queda otra opción que reinventarse, el autoconocimiento es una herramienta imprescindible.

Gracias al desarrollo personal nos damos cuenta de quiénes somos y qué partes de nosotros son proclives y resistentes al cambio.

El temperamento es el legado de los ancestros, son los patrones heredados que se transmiten de generación en generación. Aunque no se corresponde con la esencia más auténtica, es bastante inamovible y puede provocar conductas poco deseables dando lugar a algún que otro quebradero de cabeza.

El carácter es el conjunto de patrones adquiridos por el aprendizaje y las experiencias vividas y se muestra diferente a lo largo del tiempo, llegando incluso a modificarse por completo.

Con la teoría de los cuatro humores propuesta por Hipócrates y desarrollada posteriormente por Galeno se origina el temperamento.

La idea es que el cuerpo humano se compone de cuatro sustancias básicas identificadas como bilis amarilla (temperamento colérico), sangre (temperamento sanguíneo), flema (temperamento flemático) y bilis negra (temperamento melancólico), siendo su equilibrio o la falta de él, la causa directa de las enfermedades físicas y psicológicas.

No somos 100% coléricos, sanguíneos, flemáticos o melancólicos sino que tenemos mezcla para hacer más divertida y entretenida la tarea del conocerse.

A continuación algunas características de los temperamentos con el ánimo de detectar el que más nos determina y ver los aspectos positivos de todos ellos que puedan ser de utilidad para manejar mejor nuestra vida, ser más felices y mirar a las personas de nuestro entorno con una nueva perspectiva desde la que relacionarnos.

La personalidad del dirigente colérico

La bilis amarilla es el humor del colérico. Tiene una voluntad fuerte, es constante, perseverante e impulsivo en la manifestación de los sentimientos.

Cuando se le contradice o las cosas no salen como quiere expresa la cara más oscura de la ira. Se muestra frío y distante en sus relaciones porque suele estar más pendiente de su ego y de satisfacerlo. Activo, rápido, vital, poco reflexivo y orientado a estímulos y resultados.

Le cuesta mirar dentro y busca la energía del exterior para moverse y realizar sus proyectos. El ánimo competitivo y espíritu luchador le enfrenta a retos novedosos.

El estilo de dirección es autocrático y la frase favorita es ‘no tengo tiempo’. Aunque no suele tener problemas de autoestima y valoración personal por considerarse superior al resto, le vendría bien aprender a comunicarse mejor y limar la soberbia al reconocer sus errores y aprender de los fracasos.

La fuerza de este temperamento está en poner foco en lo que se quiere. Ejemplos de coléricos son Nadal y Cristiano Ronaldo.

La personalidad del relaciones públicas sanguíneo

El humor preferente es la sangre. Es un temperamento estable, distendido, genuino, abierto, amable, empático y simpático.

Cree que a la vida se viene a disfrutar y no a sufrir. Posee una alta sensibilidad y sus emociones son fuertes en lo positivo y débiles en lo negativo, por lo que son muy aceptados por los demás.

Orientado al bienestar de las personas y a protegerse de los conflictos se adapata muy bien al entorno. Sus aspiraciones son interpersonales dejando en segundo plano la rentabilidad de proyectos y logros.

Es realizador y activo aunque tiende a hacer lo que quiere y le gusta, si no encuentra motivación su rendimiento baja, procastina o abandona compromisos adquiridos.

La energía la encuentra en el exterior y en conexión con otros. Su liderazgo es relacional, un gran comercial que contecta y apoya a las personas para que logren sus objetivos, respetando sus ritmos y tiempos. Le gusta sentirse admirado y su comunicación es persuasiva, locuaz y elocuente.

Ejemplos de liderazgo enfocados al bienestar de las personas encontramos en Martin Luther King por la defensa de la igualdad, en John F. Kennedy por la lucha de ideales y la democracia, y en Roberto Begningi en la película ‘La vida es bella’ por su visión alegre.

 

La personalidad del diplomático flemático

La flema es el humor, un fluido segregado por la mucosa del aparato respiratorio. Sereno, amable, cortés, equilibrado, paciente, discreto, honrado y cumplidor.

Tiende al pensamiento y a la reflexión por lo que prefiere ambientes estables y de pocos cambios.

Disciplinado y metódico sabe esperar y dar tiempo a las cosas. Introvertido, intelectual, honrado y comprometido encuentra la energía en su interior y utiliza la ironía para salir airoso de los desencuentros.

Intelectual y argumentador se recrea en las palabras. Es un gran conciliador porque sabe escuchar y puede permanecer impávido ante situaciones de estrés elevado.

La envidia les des-estabiliza y tienen miedo a sentir y emocionarse.

Por su manera de consensuar y pacificar un ejemplo de flemático es Nelson Mandela.

La personalidad del analista melancólico

El humor es la bilis negra procedente del bazo. Según Aristótelesla bilis negra es la consecuencia de la genialidad del alma unida a un profundo miedo a la muerte, la depresión y la locura. Introvertido, mira dentro y busca la perfección en lo que hace él mismo y los demás.

Es perceptivo y se da cuenta de los cambios del entorno aunque le cuesta adaptarse. Amante de la soledad y del soñar despierto es curioso, intuitivo, reservado y observador por lo que capta cosas que otros no ven.

Detecta y analiza a la perfección los obstáculos de los proyectos en los que participa gracias a que se fija mucho en los detalles.

Al inicio es inseguro e indeciso y su búsqueda en los matices se hace interminable. Su mirada se centra en lo imperfecto y en los inconvenientes antes de ilusionarse con los beneficios de las ideas, desde este punto de partida lo siguiente será avanzar.

Un ejemplo de temperamento melancólico es Steve Jobs quien tenía por lema la frase ‘Si vives cada día como si fuera el último, llegará un día en que estés en lo cierto’.