Blog - Marta Pato
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La relación psicoterapéutica. ¿En qué consite?

La relación psicoterapéutica surge de la psicoterapia y es necesaria para cuestionar nuestra realidad. La verdad es simple, es una y es la misma para todos. Abre la mente. Nadie se cura solo. ¡Sana y sánate!

La relación psicoterapéutica. ¿Para qué sirve?

La relación psicoterapéutica a través de la psicoterapia facilita una experiencia que transforma la visión del yo, del tú y del mundo. Extrae lo que se oculta en el tintero del inconsciente; la temida sombra negada y las naturales cualidades olvidadas. Revela la identidad esencial actuando sobre la energía, las ideas y la actitud. Se orienta hacia la reconciliación y sanación. En definitiva, sirve para ser libres, felices y estar en paz.

¿Quién no ha sentido algún tipo de obstáculo alguna vez?

Los problemas se viven en el interior con un triple efecto.
  • Bloqueamos la energía repitiendo impulsos vitales y emocionales reactivos.
  • Nos contradecimos entre lo que pensamos, sentimos, y hacemos.
  • Vivimos encarcelados entre hábitos inconscientes que coartan la capacidad de elegir y decidir en libertad.

Aquello a lo que más nos resistimos

A veces la psicoterapia puede verse como una amenaza porque remueve los personajes de víctimas y verdugos llenos de miedo y culpa que proporcionan falsas seguridades.
¿Quiénes somos tras estos personajes?
Es el encuentro con lo inesperado. Lo que somos al atravesar carencias y límites es amor, puro amor. El papel del psicoterapeuta es mostrar que el ataque, la defensa o la huída son mecanismos innecesarios, que la fuerza transformadora reside en sostener aquello que nos cuesta y hace que nos sintamos vulnerables. Caminar en esta dirección es abrir un espacio renovado donde reside nuestra auténtica naturaleza, la que ya es: amor, paz y tranquilidad. ¿Quién no necesita sentirse en paz?

¿Quieres eliminar el sufrimiento?

Para eliminar el sufrimiento necesitas hacerte preguntas: ¿Cuál es el parásito más resistente de erradicar en el organismo? El parásito se llama IDEA y está instalado en el cerebro. Producto de un experimento de mejora de la raza humana, Adan Flow era la esperanza para eliminar el sufrimiento. Las sucesivas catarsis de la humanidad dieron como resultado un individuo limpio de parásitos. Decidido a confirmar el enigma de un ángel nacido en la tierra, John Grace aportó sus conocimientos neurocientíficos al Proyecto IDEA. Llegó el 24 de Agosto de 2015 a México. En tres días ocurrieron dos fenómenos extraordinarios; uno, un Eclipse Galáctico, anunciado por la NASA que dejó en completa oscuridad al planeta y, dos, John se instaló con Adan para comprobar el test de tal esperanza.

Hace 18 años, el psicólogo Arthur Aron consiguió que dos extraños se enamoraran en su laboratorio con 36 preguntas. Bajo el hechizo de Cupido, Daniel Arrow quiso probarlo. Localizó el test en Google y recreó el escenario en Tinder. Chateando con Helen Heart, Daniel encontró al fin una idea original para la primera cita. Se encontarían en el Museo Correr de la Piazza di San Marco. Cada uno llevaría puesta una máscara veneciana y el cuestionario contestado. En silencio, se intercambiarían las respuestas. Una vez leídas, se quitarían las máscaras y se mirarían fijamente a los ojos durante 4 minutos, tal y como proponía el experimento. Así lo acordaron y así lo hicieron.

¿Cómo explicar el TDAH con un storytelling?

Es la historia de TDAH. Desde pequeña su lugar preferido de la casa era la cocina. De manera natural permanecía quieta con los cambios de pañal en la mesa de formica. En la adolescencia, los electrodomésticos le ayudaban más que el café a preparar los exámenes. Cuando bebía uno, pasada la una de la madrugada, el sueño la vencía una hora más tarde aunque añadiera Coca-cola. Le gustaba el vibrante sonido del frigorífico, no por su parecido al de los mosquitos, sino porque ese familiar zumbido se daba al principio del verano, justo cuando comenzaban las vacaciones. La lavadora era su favorito. El traqueteo la concentraba. Simulaba un avión calentando motores. Lo mejor era cuando llegaba al programa de centrifugado. Entonces el avión despegaba. Tal vez esa fuera su primera práctica de meditación. Sentada. Quieta. Pies firmes en la horizontal de la Tierra. Espalda recta, muy recta, en vertical ascendente apuntando al Universo Infinito. Como en esa foto que evidencia sin lugar a dudas las maneras para la postura de loto. En la cocina, de finales de los 60, fue consciente por primera vez de la frecuencia de ondas alfa y delta en su cerebro mientras miraba con suma atención el hipnótico movimiento del tambor de la lavadora. Más tarde llegarían el Vipassana y el ZaZen. Fue de las primeras raritas en estas prácticas mientras a la mayoría de la gente les sonaba a chino.

¿Sabías que una vida feliz se entrena?

Una vida feliz no está reñida con el cerebro aunque esté regido por ondas de distinta frecuencia. Entre alfa y theta y theta y delta surgen estados de relajación donde la creatividad despliega las cualidades más auténticas. Cuando accedemos a estos niveles de consciencia aparecen soluciones a problemas y conflictos que de otro modo no llegan. En estos espacios los hemisferios cerebrales funcionan en sincronía, uniendo el pensamiento concreto, del hemisferio izquierdo, con el pensamiento abstracto, del hemisferio derecho. El cerebro es un sofisticado computador holográfico que crea realidades en función de lo que imagina. Tenemos la capacidad natural de reinterpretar lo que llamamos realidad y ser felices.

¿Tienes una vida feliz?

Llevo días haciendo esta pregunta. Me he encontrado con caras de póquer, sonrisas nerviosas y voces que balbucean imprecisión. Pocos han respondido de forma convincente un SI con mayúsculas. Nos asusta más ser felices que seguir buscando permanentemente la idea de felicidad. Somos expertos en apegos, inercias y hábitos conocidos. Nos cuesta mucho desprendernos, superarnos y enfrentarnos a quienes somos.

Un proverbio oriental dice que las mujeres son como los monos. Antes de continuar, quiero incluir también a los hombres. Las mujeres y los hombres somos como monos, no soltamos una rama hasta que no tenemos otra bien agarrada. Ellas por protección, ellos por apoyo. Así nos movemos de rama en rama, de árbol en árbol. Nos comportamos como pequeños “monitos y monitas” que no crecen como adultos. Y no me refiero a gorilas. Se acabaron los bypass espiritualoides y los velos químicos que tapan lo que está sucediendo. La realidad no duele. La realidad es. Duele el sufrimiento al que nos agarramos por ignorancia y distorsión. Duele la mirada que no alcanza a vislumbrar lo que es, tal cual es. ¿Te has fijado alguna vez detenidamente en las parejas que hay a tu alrededor? ¿En la tuya sin ir más lejos? ¿Cuántas son de “monita con monito”? ¿De “monita con papá mono”? ¿De “monito con mamá mona”? Deténte un momento. Toma unos minutos. Piénsalo bien. ¿Te imaginas enredado en la misma selva de siempre toda la vida salta que te salta? ¿Qué sucederá este año, el que viene, en el 2020, 2050, en el 3000...? ¿Acabaremos como en el planeta de los simios?